La otitis es un proceso inflamatorio que afecta a una o más partes del oído. En el perro, la forma más frecuente es la otitis externa, que involucra el pabellón auricular y el conducto auditivo externo, es decir, la porción comprendida entre la entrada del oído y el tímpano.
La inflamación puede provocar picazón, dolor, enrojecimiento, hinchazón, mal olor y producción anormal de cerumen o secreciones. Puede afectar a un solo oído o a ambos y manifestarse de forma aguda, recurrente o crónica.
Es importante no considerar cada caso de otitis simplemente como una infección. Las bacterias y las levaduras pueden proliferar en el conducto inflamado, pero con frecuencia existe una causa primaria subyacente, como una alergia, un cuerpo extraño, un parásito o una alteración de la ventilación y el ambiente del conducto auditivo.
Para evitar las recidivas, no basta con reducir los síntomas: también es necesario identificar y tratar la causa que favoreció la inflamación.